miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mary es huraña y es tan extraña que quiere un jardín tener.



Hoy mientras conversaba con el aire, llegaron a mi cabeza un numero de personas, las cuales ya se fueron. (Que más bien dejé ir).
Personas que, estuvieron tan acercados a mí pero que mi defecto de carácter los ahuyentó de manera violenta. De ellos queda apenas nadie, no sé sí deba preocuparme o alegrarme.
Ahora creo que entre más crezco, mas huraña me convierto, me entristece tenerlo tan presente.
Me jode saber que mis amigos tienen una fecha de caducidad que yo misma les atribuyo. Fecha que llega a su fin, cuando empiezan a "agobiarme".

Ahora pienso que mi comportamiento es tan parecido al de una niña, sí, una niña con muñeca nueva, la cual, acaban de regalarle sus padres; la más bella, la que ella tanto esperaba.
Una niña que juega, se entrega, pero, al transcurrir el tiempo comienza a mostrar desgano.
Hasta que un buen día llega una nueva muñeca, que con el simple hecho de ser nueva, le parece más flamante y bota al olvido al resto.

Y hoy solo sé que, mi vida es un cementerio de recuerdos extinguidos, de muñecas abandonadas y  de fechas atrasadas.



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