sábado, 10 de marzo de 2012

Una verdadera celebración de amor con mayúsculas.

¿Recuerdas cuando te dije con un tono cargado de orgullo que yo tenía el "don" de llorar sin derramar lágrimas?

Sí, afirmaba "Fuera de mis pupilas no verías brotar de mí gotas saladas".
Y me bufaba diciendo."Si no lloro de tristeza, con menor razón lo haré por felicidad".

Entonces, me callaste a besos y caricias.Esta vez caminamos hacía la Felicidad, tus dedos conducían mi espalda,rompimos todo lo que pudo haber estado o no establecido.
Comprobé que uno mas uno no siempre resulta dos.
En definitiva, aquella tarde, uno mas uno nunca dejó de ser uno.
El color de nuestras pieles se tornó rojizo, ni tú fuiste más níveo esta vez que yo.
El invierno que un día llego a existir en nuestros cuerpos, cedió paso al Sol y acabó por carbonizarnos el alma.
Dejamos restar el tiempo y así tu y yo comenzamos a integrarnos.
¿Qué obtuvimos?
El producto de esto fue Amor en su estado más puro, elevado a un exponente infinito.
Disculpa que compare tal escena con las matemáticas; bien dicen que uno habla del mundo que más conoce.

¿Recuerdas que un día te comenté que abriría mi blog donde redactaría todo aquello que aconteció mientras tú llegabas?
Debes enterarte que pasó de todo, escribí hasta cansarme. A mi historia le añadí el personaje que tanta falta hacía.
El que no es como cualquier amante de novela, mucho menos es parecido a un superhéroe.
Mi personaje, en todas las escenas hace muestra de su amor sin necesidad de un guión.
Mi personaje, no es un Dios; pero justo aquí, en la que es hoy mi parte favorita de la historia, ya es inmortal.

Una lágrima me está brotando en este momento, quizá ahora entiendas más lo que me pasa.
Hoy,y a unos meses de tu reaparición, escribo aquí, en nuestro blog.

TE AMO... hasta llorar de gusto.


Y como toda historia tiene una banda sonora...

No hay comentarios:

Publicar un comentario