lunes, 6 de mayo de 2013

Si leyeras mis ideas pensarías que soy la mujer equivocada.

Amanece y lo primero que percibo al despertar son tus ojos a medio cerrar. Aquella noche anhelé haber tenido los brazos más largos para encadenarme a ti. Abro los ojos lo más que puedo para poder contemplarte todo, así como lo hiciste tú.
Esa misma noche desempolvé una vieja historia, me despojé de todo prejuicio, de todo miedo, de toda duda, de toda inseguridad, me amaste a cara limpia, a lunares surgiendo.

El día en que muera quiero que en mis memorias expresen lo que me dicen tus manos, lo que tu corazón me grita, todo aquello que te susurro al oído, las cosas que por pena a menudo callo, mis gemidos, si les es posible, leerán en braille lo que tus lunares cuentan ( ya verán que tendrán mucho por escuchar), descifrarán las fechas de las cicatrices que dejaste en mi espalda y publicarán todas las cartas cobardes que para ti guardé.
Pero ¿sabes qué no van a saber nunca?...
Nunca sabrán cuánto te amo, no existirá físico capaz de calcular la cantidad exacta, no habrá magnitud, ni mucho menos dirección, tú y yo no somos una cifra, una fecha, un tiempo, tú y yo estamos en cualquier parte...  somos casi cualquier cosa. Les puede resultar complicado imaginarlo, o patético, es más.

Eres y tienes lo que busco en alguien más, mi cobardía disfrazada de metáforas, la seguridad de unos zapatos altos, el atrevimiento de una falda corta, el rosáceo de mis mejillas, mis desvelos, la selección de mi ropa, las dos horas que empleo para arreglarme, las mentiras piadosas, besos de perfil, aquella estación del metro, la banca donde solíamos conversar, una habitación ya conocida, Octubre del 11, la melancolía contenida en las gotas de lluvia, Asturias, Finlandia, D.F., Guanajuato, un palíndromo, la lágrima de un filme de arte, la sonrisa de un buen libro, el erotismo de aquél poeta, el baúl de los recuerdos, mis quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho y diecinueve años, el sinónimo de TODO que aún no encuentro.

Y hoy, escribo con las mismas manos que en la oscuridad te halagaron, te amo por el resto del tiempo.
(Espero esto último les ayude a sus cálculos).


Que empiece el viaje ¡ya!.