domingo, 29 de septiembre de 2013

"Corro a pasos de gigante y ahora eres tú mi par de zapatillas".

Desempaco las ganas que había ya guardado, coloco en su lugar aquella foto donde apareces al fin sonriendo, reordeno alfabéticamente las películas que nos quedan aún por ver y entono con arrojada voz un te amo.

Consigo suministros de valor y claro, aprovecho para beber tequila una vez más en nombre de esto.

Deberías despreocuparte del polvo que le cayó a tu imagen, o de la altura que hemos perdido. Justamente un día te dije que las cosas se hacen en su totalidad; los cuartos, los tercios, las medias, nunca son suficientes para el uno que somos, o el dos si estás conmigo y cien si sonríes y me llamas "el todo que más te gusta". Y si hoy hablaré de parcialidades, permíteme ser yo la que cargue los números mientras asustas los miedos que no se cansan de ir a mi lado, muéstrales la cara que haces cuando te molestas conmigo, la misma que me hace temblar, esa que tanto odio por llevarse mis palabras cuando lo que menos necesitas escuchar es un vacío "no sé".

En efecto, ya no somos los mismos que ayer. Ni yo suministro nubes, ni tú misterios.

Aguárdame ahí donde estás parado, ¡no te muevas!, recuerda que un paso atrás que des, alargará la distancia y mis rodillas desviadas ya van por ti, al igual que mis piernas, las que no han dejado de moverse por la ansiedad de que tus niveas manos vuelvan a desearlas.

El tiempo se hace breve, no estamos para porcentajes, sino para totalidades y en definitiva, hoy no calzaré zapatillas de altura, lo que quiero es correr.





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