sábado, 27 de diciembre de 2014

Si bajo el volumen las ideas vuelan.

Es un día donde mi cuerpo no me concedió la fuerza para estar de pie. Sólo espero que las ideas no se desgasten. 
Quito automáticamente los videos superficiales que acostumbro mirar; esos donde te enseñan a maquillar de forma correcta tus labios, mas nunca a leer una sonrisa; a arquear perfectamente las cejas, o simplemente a sonrojarse a base de "blush", no de un buen cumplido. Si bajo el volumen, aquel cantautor Gallego ya no tiene más por decir.

Mi ordenador es silencioso. Se escucha atravesando las paredes el ruido de un columpio donde suelen jugar los hijos de los vecinos; también puedo oír mi estómago pidiendo a gritos que desobedezca esta dieta blanda que me ha mandado el médico; escucho el subir y bajar de las escaleras y no me aterra. Estos últimos años he aprendido lo suficiente como para saber diferenciar entre la  soledad a la no compañía (temporal, quiero creer que es así). Porque bien sabemos que existen personas que están sin permanecer y de igual forma, las que faltan aún estando. 

En opinión personal, considero que este año ha sido donde más he aprendido, y vaya que no estoy hablando de mis clases eternas de Estequiometría, hablo del aprender a disfrutar sencillamente a quien tienes.

No soy huraña, ni cuento amigos por volumen, simplemente este año aprendí a diferenciar;  y si nunca he sido agradecida hoy es un buen día para comenzar a serlo.

Agradezco de forma infinita donde estoy parada. Tengo a una persona que justamente hoy me dijo que sonriera y tras hacer un cálculo aproximado, contó a mi lado 1172 días; cinco hermanos que siempre están aquí; un angelito hermoso que llegó para transformarlo todo; a mi madre que es una mujer fuerte y claro, el hombre de mi vida; mi padre, el que seguramente jamás leerá esto, (ahora veo que no somos tan diferentes); Un día me contó que gustaba escribir cuentos, pero a diferencia de los de Gabriel García Márquez, los suyos nunca fueron peregrinos y de enterarme antes me habría convertido en navegante de todos los cestos; tengo amigos ¿cuántos? No lo sé, quizá sólo sean dos, o tres, o cuatro, como lo mencioné lineas atrás, hay gente que falta aún estando. 

Ante todo tengo una sonrisa que ni el ortodoncista me va a regalar.


Los propósitos de año se cumplieron, sonrío, estoy con quien verdaderamente me quiere en su vida y a quien quiero lo sabe.



Ahora sí, Gallego, canta... 



" ...dejar de hablar de poesía y empezar a serla. 
Propósitos de cuaderno nuevo".

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