jueves, 16 de abril de 2015

De lógica y asaltos mentales.

Hojas en blanco para que la luz nos arañe la vista, y un bolígrafo negro que no se cansa de tachar palabras, como si fuera tan sencillo este acomodo.

Por favor no le cuentes a nadie de la linealidad de mi sonrisa; omite el extravío de mi labio superior y háblales de cómo se desafía lo indeleble de un labial.

No le cuentes a nadie de las marcas de mi piel y si lo haces recuerda que  "No quiero morir sin cicatrices", sí, muy al estilo "Fight Club".

No le cuentes a nadie de la ausencia de tacón en mis pisadas y de mi ahora estilo casual. Ni de los enredos de mi cabello a la hora de amar.

No hables de mis cuentos, canciones, miedos ni preocupaciones. Mucho menos de la que antes fui. Son tiempos nuevos, de reencuentros casuales acompañados de ¿Qué te hiciste?
Y sobre todo, no les cuentes que soy egoísta y diles que no hay receta.

No les cuentes que me perdí en la fugacidad de unas cuantas personas.

No les cuentes que las carcajadas en el patio del colegio son ahora irreconocibles, que se limitan a la brevedad de una mueca falsa.

No les cuentes que es cierto que escribir te hace triste; que la felicidad llena pero no nutre la imaginación (al menos no a mí).

Que gusto de leer a cabrones eternamente arrepentidos, y que les creo.

Que dejé mis pasiones por falta de tiempo. Presume lo bien que me sientan los zapatos blancos, el tocado con flores de ornato en mi cabeza, pero procura no decirles que  los colores neutros engrandecen mis ojos.

No le cuentes a nadie que supe de vicios cuando probé tus labios tras ocho fumadas largas.
Cuéntales y si saben un poco de Fisicoquímica básica, entenderán que por cuestiones de combustión el humo enciende. Y que ya nada es coincidencia.

Por favor, no le cuentes a nadie que la doble negación juega con mi cabeza.
Y ya en el juego, ¡cuéntales!
Recuerda que nada se niega dos veces...

Cosas de lógica y conflictos mentales.


"Cualquiera diría que somos adictos al humo que sale de tus cigarrillos" 

viernes, 10 de abril de 2015

Le dije "Tengo un monstruo en el armario".

¿Quién te dio permiso de aterrizar sobre la nube que piso?
¿Por qué hacerle cosquillas al cielo cuando a mí la lluvia jamás me dio tranquilidad?

"hay que saber llegar lo suficientemente tarde para que te echen de menos pero no tanto como para que te manden a la mierda" afirma la camarera donde aquel poeta hipoteca su equilibrio. Llegué tarde, pero no me echó de menos y no me sorprende, como a él no le sorprenden ahora estas letras.Supongo ha de estar acostumbrado al arte, a la magia de otras manos que no son las mías, a letras menos tristes, guerras entre hemisferios cerebrales, a otros dotes; a musas de verdad, no a remedos de poetisas; a tranquilidad para dormir; a costillas que le hieran, a caderas que no impacten.
Perdida en la cartografía de tus camisas a cuadros, en el riso de tus pestañas y en los enredos de tu barba estoy aquí esperando una respuesta tuya que lo cambie todo... pero no lo creo. 

Y no, porque ya no llueve; se acabaron los motivos que un día me hicieron "inolvidable"; Sabina ya no canta; las uñas amarillas que decoraban mis manos aquel día se despintaron; el descuento del café está caduco y no hay pretextos; tu nombre ya no es un misterio ni Bukowski el más cabrón.

Sólo para recordarte que con los miedos no se juega, a mí la oscuridad ya no me asusta y claro, mi monstruo del armario no era mentira...


martes, 7 de abril de 2015

Dejaré mi epitafio en tus manos.

Bienaventurados los que quieren a alguien que teme. ¿O no? 

¿Qué sucede cuando el temeroso ya no tiembla más? 
¿Por qué tendría que seguir haciéndolo?
¿Por qué hay tantas preguntas ahora mismo? 

Parece ser primavera y en estas manos no hay margaritas por deshojar, no hay un sol del cual cubrirme; no está el agobio de los abrazos del metro, esos que sin importar el reloj y la prisa del resto te vuelven uno. 

Lejos veo ya tu cercanía y la única lontananza que disfruto es de la que tanto canta Delgadillo.

No hay más letras por hoy, el sentido de este blog jamás ha sido jugar con la ficción por temor a engancharme en lo irreal...

¿Lo ven? Primera respuesta, sigue existiendo la temerosa
Quizá lo mejor sea buscar el resto.

lunes, 6 de abril de 2015

Soy mis consecuencias.

Desde que me dijeron que a las palabras se las llevaba el viento, me tiré al suelo esperando el mejor de los viajes. Sólo de esa forma me gustaría vagar; quiero quedarme, saberme presente en el pasado de alguien, o en lo impreciso de su futuro.
Soy de donde me quieren y mis letras son de quien quiero y siento, estén o no.
Ahora sí, ¡que empiece el viaje ya!

miércoles, 1 de abril de 2015

"Qué homenaje a la locura, qué victoria del deseo, qué batalla tan gloriosa siendo solamente dos"

Sentada como de costumbre, es que desde hace poco me ha dado por ponerme a esperar.
¿Qué?, quizá ni yo lo sepa. Es más, quizá ha llegado ya y mi desatención hizo que huyera despavorido para volver jamás.

Y ya siendo estricta con mi pensar, forzándole un poco y despertándolo de aquel letargo, me doy un instante. Porque es apenas un atisbo de imaginación lo que hoy me mueve.

Imaginar que me conoces y yo a ti. Que cada vez que pase por tu mente aquel cantautor, la primer nota que salga de su boca sea mi nombre.

Imaginar que al igual que yo esperas con ansias y que el verbo "ansiar" nunca antes había sido conjugado con tanto deseo. 

Imaginar que soy el alivio de todos tus males; el Whisky que bebes antes de cada mentira y el humo del cigarro para antes de dormir. 

Imaginar que soy de arcilla y puedes moldearme a tu antojo, con esas manos de las que tanto gusto.

Imaginar que brincoteas y te empapas de cada palabra.

Imaginar que el destino y la casualidad no se habían declarado antes la guerra por el simple hecho  de conocer tu origen. 

Imaginar que me escondo tras el deseo del soplar de tu vela de cumpleaños, aquel que sólo se pide en caso de emergencia, por si la suerte ayuda.

Imaginar que cada lunar de mi espalda está trazado infinitesimalmente para que no te pierdas en tu trayecto. 

Imaginar que hoy no te extraño porque para mi fortuna ya estás aquí, llueve y puedo guarecerme en ti.