miércoles, 1 de abril de 2015

"Qué homenaje a la locura, qué victoria del deseo, qué batalla tan gloriosa siendo solamente dos"

Sentada como de costumbre, es que desde hace poco me ha dado por ponerme a esperar.
¿Qué?, quizá ni yo lo sepa. Es más, quizá ha llegado ya y mi desatención hizo que huyera despavorido para volver jamás.

Y ya siendo estricta con mi pensar, forzándole un poco y despertándolo de aquel letargo, me doy un instante. Porque es apenas un atisbo de imaginación lo que hoy me mueve.

Imaginar que me conoces y yo a ti. Que cada vez que pase por tu mente aquel cantautor, la primer nota que salga de su boca sea mi nombre.

Imaginar que al igual que yo esperas con ansias y que el verbo "ansiar" nunca antes había sido conjugado con tanto deseo. 

Imaginar que soy el alivio de todos tus males; el Whisky que bebes antes de cada mentira y el humo del cigarro para antes de dormir. 

Imaginar que soy de arcilla y puedes moldearme a tu antojo, con esas manos de las que tanto gusto.

Imaginar que brincoteas y te empapas de cada palabra.

Imaginar que el destino y la casualidad no se habían declarado antes la guerra por el simple hecho  de conocer tu origen. 

Imaginar que me escondo tras el deseo del soplar de tu vela de cumpleaños, aquel que sólo se pide en caso de emergencia, por si la suerte ayuda.

Imaginar que cada lunar de mi espalda está trazado infinitesimalmente para que no te pierdas en tu trayecto. 

Imaginar que hoy no te extraño porque para mi fortuna ya estás aquí, llueve y puedo guarecerme en ti. 





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